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Head of Arena Communications México

Series – Contenido Puro

Las ilustraciones de este post son obra de The Art Warriors (@TheArtWarriors)

Muchas veces he compartido una terrible sensación que tengo desde hace más o menos 15 años. Cuando voy al cine y salgo de ver una buena película, estoy triste. Exultant Es e pero triste. jodido porque pudiesen entenderse ambas sensaciones como contrapuestas pero no. Se puede estar triste y exultante al mismo tiempo. Lo achacaba a que la película había cumplido con su misión: sorprenderme, enseñarme, entretenerme y a la vez, porque había sido, claramente, insuficiente.

Había ocasiones, pocas, donde no había tristeza. Había ansiedad. Ansiedad mezclada con la felicidad de haber visto una buena película. ¿Por qué ansiedad? Porque ya sabía que la película tendría continuación con una segunda o tercera parte a partir de la primera que acababa de ver. Borne. El Señor de los Anillos. Matrix. Toy Story. Spiderman. Ice Age. El Caballero Oscuro. Aliens. Star Wars. El Padrino.

¿Por qué no aprovechar un buen guión para hacer películas más largas? Entiendo que todo director debe tener la oportunidad de extender los contenidos lo máximo que pueda. En la época de “Long Tail” actual nunca faltará público para consumirlo. Es más, nunca faltará público para contribuir en forma de “Crowdsourcing” a que dichos contenidos abarquen cada vez más riqueza y sobre todo, cercanía con quienes lo están consumiendo.

Este es un factor que NO han aprovechado las películas, tal y como las conocemos. ¿Por qué no implicar en el proceso de creación o en el proceso de continuación, a la gente que luego consumirá y prescribirá dichos contenidos? Cada vez debería ser más natural, hacer que el “consumidor” participe en la “oferta final” y acercarnos a la antiquísima idea de que el marketing (su P de producto sobre todo) es el resultado de satisfacer una demanda de los usuarios. Es más, en un mundo perfecto, deberíamos pedir opinión y luego crear…o ¿no?

Según Steve Jobs y Procter & Gamble, cada uno con sus palabras, “pregúntale al usuario qué quiere y luego haz lo que creas que es mejor para él”. Esto contradice absolutamente la idea de hacer cosas “porque los clientes siempre tiene razón” o “porque es lo que demanda el gran público”. Llegamos pues a un punto interesante en el que debe haber un ENTE CREADOR y un proceso de DIÁLOGO, INTERACCIÓN con tu público.

Es exactamente eso lo que no existe cuando no continúan las películas. Afortunadamente, hoy ya puedo decir que soy feliz. Y no, no es tanto por el cine o la TV, que consumo cada vez menos. Ahora, tenemos las series. Todas las que queramos. Cada vez hay menos frontera entre una buena serie y una producción cinematográfica y además, las series SÍ contienen parte de interacción con su público. Todavía no es evidente, todavía no está perfeccionado pero temporada tras temporada las series, en su espíritu NO finito, se esfuerzan en conectar con su público, en entender sus necesidades y en ofrecerles contenidos de calidad, contenidos en estado puro, una vez han pasado el filtro de capítulos y capítulos con medición de audiencias y competencia con otras series. Y cada vez hay más. No es sólo un “One-Shot” en el que el creador se la juega a ver si gusta o no la hora y media de contenido finito que ha creado de la nada.

¿Quién se va a atrever ahora a decir que no le gusta ver la TV?. Pero, ¿qué es la TV? ¿Qué es sino, sobre todo ahora, un dispositivo para emitir contenidos, para soportar aplicaciones y para conectarse a Internet? Con la incursión de la series, tenemos la gran oportunidad de elegir, aportar en entornos sociales, influir en los capítulos (y si no al tiempo), aprender, recuperar y consumir contenidos cuando queramos y donde queramos, disfrutar en el tiempo (y no sólo 1h30min…), compartir, comentar y sobre todo, ser felices y estar exultantes al mismo tiempo.

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