Reuniones necesarias vs reuniones ineficientes
Esta semana he recibido un mail en el trabajo que refleja bastante bien la “reunionitis” de la que somos esclavos en España, sobre todo y por mi experiencia, en Madrid. El artículo en cuestión decía, en tono jocoso, qué no hay que hacer en una reunión para convertirla en necesaria y eficiente. Para que, los que no sois de Madrid entendáis dónde estamos, yo, me he llegado a reunir para decidir “cuándo vernos y tomar decisiones”…patético. Bueno, ahí va el decálogo:
1) No estar preparado: Intentar revisar el material aportado antes de la reunión para no andar echándole una ojeada mientras transcurre la misma
2) Llegar tarde: Explicaciones dobles, pérdida de confianza y prejuicios es lo único que se consigue. Y no digo nada en caso de ser el líder de la reunión.
3) Ser un pesado: Opinar por opinar en casa, no en la reunión. Si no tienes nada interesante que aportar, escucha y a tomar notas
4) Estar callado: Si es la cuarta reunión a la que asistes y sigues sin aportar nada, no pienses mal cuando te dejen de llamar para reuniones importantes o en las que se decidan temas trascendentes.
5) Gestos inadecuados: Cuántas veces nos hemos encontrado con el borde, el gritón, la maleducada, el violento, el irascible, todos ellos comportamientos nada productivos.
6) Mantener conversaciones “al margen”: Es una de las peores cosas que puedes hacer. Es malo incluso tratar con la persona de al lado sobre el tema de la reunión. Distraes la conversación general y el posible debate.
7) Menospreciar a alguien: Una cosa es no estar de acuerdo (para lo que se usan argumentos, datos e incluso apoyo de otros participantes) y otra es menospreciar o ridiculizar la opinión de otro.
Dejar el móvil encendido: Aunque sea para una urgencia, evitar esto. Para mí es la peor. Si realmente tienes que coger esa llamada, ponle el vibrador y sal sin ruido ni aspavientos. El mejor ejemplo es una reunión que mantuve hace dos semanas donde de las 7 personas, a 5 les sonó el móvil…y lo cogieron!!
9) Chicle: Masticar chicle, hacer ruiditos y ya no digo, hacer globos, no es apropiado. Aquí reconozco que yo soy el primer pecador. Siempre llevo chicle. Me relaja.
10) Olvidarse de lo tratado: Por último y más habitual de lo que parece, tenemos la mala costumbre de asociar, fin de la reunión a fin del problema, olvidándonos de lo trabajado y de los siguientes pasos: responsables, tareas, plazos, etc. Tomar notas y mandar un acta común suele ser suficiente.
2 Comentarios en “Reuniones necesarias vs reuniones ineficientes”
Querido Jorge,
Lo primero felicitarte por tu Web, he de reconocer que yo soy cero tecnológica pero estoy disfrutando como una niña con zapatos nuevos navegando y leyendo el tuyo.
Respecto al tema tratado, estoy de acuerdo contigo con el tema de la “reunionitis” pero en lo que no te doy la razón es en ” que somos esclavos en España ” .Después de dos años trabajando en Londres, creo que la “reunionitis” es un virus que afecta a la sociedad actual ,sobretodo en las grandes ciudades en las que por desgracia es donde menos tiempo libre se tiene y mas se pierde en el trabajo.
Un abrazo
Maca
Gracias Maca, qué ilusión verte por aquí!!!!
Pues la verdad es que tienes razón, ahora que estoy este puente en San Sebastián, los anteriores diez puntos se traducen por un: “¿y si vamos a tomar un pintxo y lo cerramos?” y fin de la historia, no hace falta convocatorias, ni actas, ni nada, se habla, se pacta y se cierra,-))
Besos




Maca a las 12:12