Píldoras de Felicidad

Me estoy terminando de leer uno de los últimos libros de Punset, El Alma está en el Cerebro. Muy al estilo Punset e influenciado por los compromisos que se derivan de ser un libro coeditado con el Programa Redes, se adentra en las características del “desconocido” cerebro humano.

El alma está en el cerebro

Lo diferencia del corazón, en cuanto a sentimientos y capacidad de influencia en la vida, lo diferencia del cerebro de otros animales e incluso se adentra en las diferencias entre los cerebros humanos de artistas, gente normal, psicópatas, etc. Espectacular todo lo que se ha descubierto del cerebro en las últimas décadas y lo que ya, hoy en día, se sabe que falta por descubrir. Uno de esos mitos de que “el cerebro sólo funciona al 10%” se hace verdad en este libro. NO significa que al usar el otro 90% seamos este tanto por ciento más inteligentes sino que cambiará nuestra forma de comunicarnos, de pensar, de evolucionar y de vivir, en general. Ya se sabe que, por ejemplo, nuestro sistema de lenguaje es incompleto, por eso nos ayudamos de gestos faciales, de movimientos de nuestras extremidades y de lenguaje corporal para completar nuestro habla, sea la lengua que sea.

Una parte de la que he disfrutado mucho ha sido la parte de la felicidad, tema central en los libros de Punset. En este caso, me queda una sensación de aprovechamiento, cada vez mayor y mejor, de las personas de esos momentos de felicidad cada vez más escasos. Es un poco como el dicho de que, existe el mal para que exista el bien, aprovechamo mucho mejor el agua cuando estamos en el desierto, etc. Cada día, con las prisas, nuestro modo de vida, la tecnología tan cambiante, las demandas exigentes en nuestros puestos de trabajo hacen que la felicidad sea cada vez más difícil de conseguir. Eso sí, la buscamos a través de las compras, el ganar más, el tener un coche más rápido, un armario más lleno, etc. Mal hecho. Pero cuando la encontramos, en el nacimiento de un hijo, en una tarde de paseo con nuestra pareja, en una buena lectura en un banco en el parque con el sol rompiendo la tupida sombra de las ramas de los árboles, la aprovechamos cada vez mejor. Esta es la conclusión a la que llega Punset. Nos estamos haciendo expertos en explotar las escasas “píldoras de felicidad” que nos encontramos en nuestra vida.

Ahora es cuestión de que encontremos cada vez más y más duraderas…y no las vamos a encontrar ni en lo material ni en lo perecedero,-))

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