Me gustaría ser…

Ayer estuve viendo “Soy leyenda“, la última película de Will Smith. Los más fanáticos cinéfilos, no os esperéis una perfecta adaptación del libro de Richard Matheson, escrito en 1954 donde describe de forma claustrofóbica y magistral, la supervivencia de Robert Neville, el último hombre en la Tierra, luchando contra la ultramonotonía, contra los vampiros en que se han convertido los últimos supervivientes del mundo y buscando la cura contra la pandemia que acabó con la humanidad.
Más bien, me encontré con una superproducción, de esas que tanto me gustan y de esas en las que al final te encuentras con banderitas de USA (esto no me gusta…) y donde ganan los buenos…o no¿? ;-) Eso sí, Will Smith no gustará a los críticos, pero a mí me encantó. Merece la pena verla por los escenarios, la recreación de un Nueva York vacío (en el libro original era en Los Ángeles) y los continuos saltos de asiento cuando descubres que Robert Neville no está tan solo!!

Otra de esas películas que he visto este año en las que salí del cine deseando encontrarme con un hada que me convirtiese en el protagonista, junto con:

- Jungla de Cristal 4.0
John McClane sigue sin defraudar a sus seguidores. En este caso, más posibilidades de morir que nunca, más fantasmadas que en las anteriores entregas, el mundo más en peligro todavía y Bruce Willis, más torpón y fondón que nunca, consigue lo imposible. Recreación de un mundo totalmente dominado por los informáticos “malos” frente a los polis y dirigentes tontos que no saben ni “crear un blog”,-))

Por cierto, a mi juicio el peor malo de hace mucho tiempo…

- Bourne Ultimatum
Desde que vi la primera de Jason Bourne, dejé de creer en James Bond. Es más fuerte, mejor entrenado, ni pizca de sufrir ni de ligoteos con mujeres que caen a sus pies, los malos le temen de verdad, sorprende con cada movimiento, se mueve sin identificación y siendo perseguido como quien va al frigo a por un yogur y encima, las peleas y persecuciones, son dignas de tarde con amigos para verlas una y otra vez.
En esta entrega, descubre, por fin, su identidad. La persecución en coche ó la forma en la que se desenvuelve en la estación de Londres con el periodista y decenas de cámaras y tipos persiguiéndole es sencillamente magistral.

Quiero ser Jason Bourne…

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