Fin de semana de estrellas
Como hicimos el año pasado, para celebrar el cumpleaños de Marta, nos hemos dado un merecido capricho; bueno, varios caprichos.
En este caso, hemos estado un fin de semana en San Sebastián. Sí, por muy raro que suene, hemos ido a San Sebastián sin pasar por casa de nuestros padres,-)))

Todo comienza por avión. Hemos cambiado puntos Iberia por 4 horas en coche para ir y otras 4 horas para volver, amén de la comodidad, el cansancio y la sensación de aprovechar mucho más el fin de semana, claro. Al aterrizar, la omnipresente Oihana nos recoge en su coche y nos lleva a la sorpresa del fin de semana. Me encargué de reservar dos noches en el Hotel Villa Soro, de 4 ESTRELLAS y el único “hotel con encanto” de San Sebastián y alrededores. La verdad es que es una pasada. Además, fue propiedad del bisabuelo de Marta, Luis Gaytán de Ayala, y la ilusión era mayor todavía por eso. Totalmente restaurado, ahora es una preciosa villa con 15 habitaciones en la construcción principal y otras tantas en una de nueva construcción, bonita, pero nada que ver…en mi reserva, muy típico de mí, le conté mil y un batallas a la chica que me cogió el teléfono y conseguí que nos instalasen en la habitación principal (la #13 para más señas). Es la más grande, la más acogedora y la que ocupaban sus antepasados!!
Todo era detalles que le sitúan en uno de esos entrañables lugares, secreto a voces de los más sibaritas viajeros. De hecho, poca gente en San Sebastián lo conoce de verdad.

Tras tomar unos refrescos con Oihana, ducha y a cenar. ¿A dónde? Pues camino a recoger más ESTRELLAS, nos fuimos a Arzak…Yo no había estado nunca y con lo que me gusta disfrutar de la buena comida y cocinar en general, puedo confesar, una vez ha pasado que es de las sensaciones Top-3 de mis 32 años de existencia. Además, Juan Mari, avisado por Oihana, nos atendió como a quien va a comer a su restaurante todos los viernes, lo cual, enriquece todavía más la experiencia. Nos metió en la cocina comentándonos los detalles de la misma, nos enseñó cada rincón y yo con la boca abierta que no sabía dónde mirar. Llama poderosamente la atención que NO ves comida y que la cocina de Arzak es más grande que el lugar ocupado por las mesas para los comensales…además de ver unas 30-40 persona en perfecta armonía que se cuadran como un ejército al paso de Juan Mari.
Teníamos unas invitaciones para la degustación y a por ella nos abalanzamos. Me interesé por la carta (el menú) pero incluso en ésta recomiendan decantarse por la degustación “para una mejor comprensión de la cocina de Arzak”. A partir de aquí, me veo claramente incapacitado para describir mis sensaciones. Sólo con ánimo de intentarlo, dejo algunas líneas y fotos de lo que mis ojos y resto de sentidos captaron:
- Las 3 estrellas Michelín NO se dan a un restaurante por lo caro que es, ni por el “asquerosamente de moda” pijismo que hay en algunos restaurantes hoy en día; se las dan por tener 3-4 cameraras continuamente rodeándote pero sin agobiar, por el orden en el baile por el comedor de empleados sonriendo y disfrutando porque tú disfrutas, porque el sabor de los platos es justamente ése y no otro, por el silencio sonoro que todo lo rodea y porque nunca falla nada, y si falla, se arregla con tal naturalidad que parece que fallase a todas horas, cuando no es así.
- Las 3 estrellas Michelín se consiguen año tras año porque tanto Juan Mari como Elena (su hija, mano derecha y gerente real de este baile diario) se sientan en TODAS y cada una de las mesas, charlando amigablemente con los que les han visitado ese día, conversaciones naturales, nada forzadas y preguntas sinceras sobre tu opinión de cómo va todo.
- El precio, 150€ sin bebida por persona, ridículamente barato comparado en calidad y atención con cualquier restaurante de moda en el que vale más la decoración y falta de iluminación que la comida y el trato recibido

Menú Arzak

Uno de los entrantes

Huevo escalfado en su propia yema

Rape al Bronce

Carrillera con espuma

Bombas de chocolate con espinacas

Piña Colada
El fin de semana que siguió al viernes ha sido sencillamente de sueño. Un tiempazo espectacular, hemos visto a nuestros amigos y seguido comiendo…hasta nuestra vuelta a Madrid. Al que echamos de menos fue a Goku…que se lo hubiese pasado de muerte en la playa con las otras estrellas del fin de semana: los perros corriendo en la playa

2 Comentarios en “Fin de semana de estrellas”
Aupa Jorge, hemos coincidido en que tb estuve el finde por Donosti, y pasé varias veces por Arzak y Villasoro, aunque en autobús para ir al centro, que mi novia es de Bidebieta.
Menuda invidia sana, me has puesto los dientes muy largos. Y no te falta razón, todavía tengo que encontrar un restaurante en Madrid en el que me traten al menos igual que en cualquier templo de la cocina vasca. De la calidad de la comida en la capi … mejor no hablar
Saludetes
Hombre Carlos!!!
Joder, es que yo no consigo salir del bucle…no consigo olvidarme de los postres,-))))
Abrazo!!!




Carlos a las 10:44