Amigos y Restaurantes
Este fin de semana he estado en Donosti celebrando el cumpleaños de mi amigo Fiti. No tenía ni idea de que lo íbamos a celebrar así que su sorpresa inicial y agradecimiento posterior ha compensado los 930 kilómetros…
Comenzamos yendo al Café Saigón de San Sebastián el viernes noche, situado en el propio Hotel María Cristina. Es decir, sólo el sitio merece la pena…pero es que la comida es brutal. Pedimos un poco de todo para probar pero aconsejo NO pedir el buey (pica que flipas) y SÍ pedir la anguila ó el pato. Como digo, el servicio, ambiente y relación calidad precio compensa de lejos. Eso sí, intentad coger la mesa de los templos. Es una especie de reservado por encima del resto del comedor, nada que ver con el resto de mesas.
Cuando volvíamos a casa nos asaltó la “periodista” del Diario Vasco y nos hizo una foto que luego publicaron en su versión online. Ésta es la nuestra (Gracias Oyi y Fiti):

El sábado un poco de “shopping”, bueno, esta vez mucho! Había que aprovechar que casi no había franceses y que en las tiendas se podía estar con tranquilidad. No faltó, por supuesto, el pinchito de rigor y la comilona en casa de mis padres, que cada vez que llego me agasajan con nuevas recetas y comida, mucha comida.
Por la noche, Fiti, todavía sorprendido, nos dejó flipados con el restaurante al que fuimos por la noche. Para que os hagáis una idea y como era de noche, yo, hubo un momento, que perdí totalmente la orientación de dónde estaba. Completamente perdido en el monte, en la carretera que une Hernani y Goizueta (antiguo camino alternativo a Pamplona), se encuentra Iturralde. Muy fuerte.
Comida casera pero con claros matices de cocina moderna en un ambiente que mezcla lo antiguo con lo menos antiguo…ni rastro de modernices.
Foie plancha con frutas, ensalada de langostinos y hongos, rodaballo a la brasa, chuletón a la brasa, tarta de manzana recién hecha (a pedir antes de comenzar) y sopa de chocolate blanco con helado de café…sí, sí, dejad de babear!


Como veis, lo de volver a Madrid y la depresión se han dado la mano y aquí están a mi lado, descojonándose de nosotros…



